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Reportaje Especial   

NUESTRA CONSTITUCIÓN POLÍTICA EN SU ANIVERSARIO: VIOLADA, REFORMADA Y AMENAZADA

8 de febrero de 2019

Por: Luis Enrique López Carreón, Dirigente Antorchista en Colima.

Imagine usted amigo lector, que el día en que, por fin, con tantísimos sacrificios, llega usted a la edad adulta y viene alguien a felicitarlo en su cumpleaños, y que antes que nada le diga en pleno rostro: “ya estas muy parchado porque te han hecho muchas reformas”, ya no sirves, no descartamos hacer uno nuevo. ¿Le parece gracioso? Pues algo parecido ocurrió, el pasado 5 de febrero, con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su 102 aniversario. Según cuentan los medios, el señor Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, en el marco del aniversario de la Carta Magna, en el Teatro de la República, en Querétaro, se expresó así de nuestra Constitución: “ […] ya esta `muy parchada´ porque se le han hecho muchas reformas y que, aunque no lo hará su Gobierno, las próximas generaciones no deben descartar la creación de una nueva.” (El NOTICIERO, 06/02/2019). Sabiendo ahora cómo habla el señor Presidente, nada de esto debería preocuparnos; pero, conociendo también, la amplia y constante promoción que le esta haciendo ahora a su “Constitución Moral”, esto ya es otra cosa. “Así como existe una Constitución política, vamos a elaborar entre todos una Constitución moral” (EL PAIS, 22/02/2018). Así decía desde su campaña el señor Presidente. ¿Significa esto que nuestra Constitución Política está amenazada ?

Luis Lopez Carreon

Pero lo que dice de las Reformas el Presidente, es cierto. Según un estudio que circula en redes, llamado “Las Reformas a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos” elaborado por el “Instituto Belisario Domínguez” del Senado de la República, la Constitución ha sufrido reformas en por lo menos 707 ocasiones, cuyas modificaciones se encuentran establecidas en 233 decretos. Se dice también en el estudio citado, que los artículos que más modificaciones han sufrido son el 73, que se refiere a las facultades del Congreso; el 123, relativo al trabajo; el 27, sobre la propiedad de la tierra; y el 89, sobre las facultades del ejecutivo federal; estos cuatro artículos han sido modificados en 144 veces, lo que representa el 20 por ciento del total de las reformas a la Constitución. Finalmente, se dice que hasta agosto de 2018, la Constitución mexicana había pasado de sus 21 mil 382 palabras originales a 111 mil 783, sin contar los cambios aprobados después de esa fecha ni los que están por discutirse recientemente.

Y, ¿qué acaso se justifica la derogación de una Constitución Política y sustituirla por una Constitución moral, tan sólo por la cantidad de reformas que se le hayan hecho? Pero además, sostengo que el problema fundamental, el que realmente interesa a los mexicanos trabajadores más pobres, que son la mayoría de este país, no son las reformas que se hagan, o se le dejen de hacer a la Constitución, sino, precisamente, quiénes son los promotores de tales reformas, a qué clase social representa, qué buscan con tales reformas y sobre todo, cuáles han sido los resultados hasta entonces. ¿Vive acaso mejor el campesino después de la reforma al artículo 27?, ¿las reformas al artículo 123, resolvieron la situación de miseria en la que vive el trabajador, mejoró acaso su salario, sus prestaciones, su vivienda, su salud y su recreación? Yo sé, y estoy muy seguro que todos lo saben también, cómo viven y sobreviven los campesinos y todos los trabajadores del país, que son, no sólo los que producen todo lo que comemos, sino también, todo lo que constituye la riqueza de nuestra nación. Pero esta muy claro, que con reformas o sin reformas, el problema es que no se cumple con lo que dice la Constitución: y es de esto, precisamente, de lo que se debió de hablar en su 102 aniversario.

Finalmente, creo que no hay mejor manera de honrar a nuestra Carta Magna, que, creando las condiciones necesarias para que el pueblo pueda hacer que se ejerza cabalmente y a plenitud lo que dice. Es por esto, que nuevamente me manifiesto aquí, en desacuerdo con el discurso aniquilador del señor Presidente, en contra de las organizaciones populares, legalmente amparadas en los artículos 8º y 9º de la Constitución. Da grima ver, cómo un día habla de los derechos del pueblo, y al otro, hace cuanto puede para convencer - al pueblo -, de la inutilidad de sus organizaciones sociales y de la bondad de su partido. Esto es, dígase lo que se diga, una violación flagrante a la Constitución que hoy celebramos.

Para terminar, y sólo para dejar constancia de cuánto representa para nosotros, el Movimiento Antorchista Nacional, nuestra Carta Magna, trascribiré, parte del pensamiento del Ingeniero Aquiles Córdova Morán, Dirigente Nacional del Movimiento Antorchista. Lo cito también, porque es algo de lo que nos hubiera gustado escuchar a todos los mexicanos trabajadores, en este 102 aniversario de la Constitución:

“…no es necesaria una nueva revolución armada y el Movimiento Antorchista no le apuesta a tal revolución ni ahora ni nunca; basta y sobra con que se cumpla cabalmente con la Constitución General de la República. Esta, nuestra Carta Magna, fue pensada y redactada para cumplir con las dos funciones básicas de toda Constitución, tal como las definiera Mariano Otero, quizá el teórico más fino y avanzado del liberalismo mexicano del Siglo XIX: `garantizar la unidad nacional y permitir y promover el desarrollo y progreso de la sociedad en su conjunto, y no sólo el de los grupos privilegiados. Para lo primero, es vital respetar, proteger y permitir el ejercicio de las garantías básicas de libertad, igualdad, seguridad y respeto a la propiedad; para lo segundo, deben hacerse realidad derechos tales como empleo para todos, salarios dignos, educación, vivienda, servicios, energía, descanso y un ambiente limpio´. Pero en el México de hoy, hay suficientes elementos para afirmar que no se cumple ni lo uno ni lo otro.” (Buzos de la Noticia, No. 632 p.36, 3 de nov. 2014).

Ya va siendo hora de que el pueblo pobre de México disipemos los humos y vapores del tupido incienso electoral y nos dispongamos a defender, con nuestra organización popular, la Constitución Política de todos los mexicanos. Desde 1824, son casi dos siglos, los que tiene el pueblo de México derramando su sangre, buscando justicia a través de una Constitución. ¡Alto a la simulación! ¡Viva nuestra Constitución Política!

   

 

    
 

 


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